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SVG y DXF para LightBurn: cómo preparar archivos de corte

Entendé las diferencias entre SVG y DXF y revisá escalas, nodos, líneas duplicadas y capas antes de enviar un diseño al láser.

Al descargar o crear un archivo para corte láser aparecen con frecuencia dos formatos: SVG y DXF. Ambos permiten representar geometría vectorial, pero no almacenan toda la información de la misma manera. Comprender sus diferencias ayuda a evitar errores cuando el diseño pasa de una aplicación a otra.

SVG: práctico para ilustración y diseño gráfico

SVG es un formato vectorial basado en XML. Puede contener líneas, curvas, figuras, grupos y transformaciones. Resulta cómodo cuando trabajás con Inkscape u otros programas de diseño y necesitás conservar formas complejas.

Sin embargo, un archivo SVG también puede contener imágenes incrustadas, texto sin convertir a trayecto y elementos que no son líneas de corte. Antes de exportar, transformá en trazados aquello que necesite convertirse en geometría y revisá qué se importará realmente.

DXF: intercambio de geometría CAD

DXF suele utilizarse para intercambiar dibujos técnicos entre programas CAD y herramientas de fabricación. Es especialmente útil cuando necesitás geometría con medidas precisas.

No todas las variantes DXF son interpretadas igual por todos los programas. La compatibilidad depende de la versión del formato, las entidades utilizadas y las opciones de exportación. Cuando un archivo falla, probá una versión de DXF compatible con tu aplicación y verificá sus unidades.

1. Trabajá con unidades conocidas

La primera comprobación siempre es el tamaño. Si diseñaste una caja de 120 mm, medí una de sus aristas al abrir el archivo en LightBurn. No des por hecho que la escala se conservó.

Guardá una pieza de referencia con una medida fácil de comprobar. Si el diseño entra con un tamaño incorrecto, revisá las unidades de documento, la exportación y los ajustes de importación antes de cambiar el tamaño manualmente.

2. Convertí los elementos necesarios

Algunos programas permiten colocar texto y trazos decorativos como objetos editables. Para cortar formas de letras, generalmente necesitás contornos vectoriales. Convertir texto a trayectos evita depender de que el equipo receptor tenga instalada la misma fuente.

Antes de convertir, guardá una copia editable: después de transformar el texto a geometría, cambiar una palabra puede resultar mucho menos cómodo.

3. Eliminá líneas duplicadas

Dos trazos superpuestos pueden hacer que el cabezal recorra el mismo corte más de una vez. Esto desperdicia tiempo, oscurece bordes y aumenta el riesgo de calentamiento del material.

Acercá la vista y comprobá nodos repetidos, segmentos sueltos y formas superpuestas. Cuando uses uniones, verificá que el resultado sea un contorno cerrado y no una colección de líneas casi coincidentes.

4. Separá operaciones en capas

Las líneas que deben cortarse no deberían confundirse con las que querés grabar. Organizá el proyecto para que cada tipo de operación pueda configurarse por separado.

En LightBurn, revisá la asignación de capas después de importar. Los colores del archivo no siempre significan automáticamente el mismo tipo de operación en todos los equipos.

5. Probá antes de producir

Abrí el archivo exportado como si fuera un archivo recibido de otra persona. Comprobá el tamaño, contá las piezas y utilizá la vista previa de trayectorias. Si podés, probá un contorno pequeño sobre el mismo material.

Lista de comprobación final

  • Dimensiones verificadas en milímetros.
  • Texto convertido a trayecto cuando corresponde.
  • Contornos cerrados y sin segmentos sueltos.
  • Sin líneas duplicadas.
  • Operaciones de corte y grabado diferenciadas.
  • Vista previa y recorrido revisados antes de enviar a la máquina.

Un buen archivo vectorial no es solamente el que se ve bien en pantalla: es el que conserva la medida y el recorrido que necesitás para fabricar una pieza real.

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